Miércoles diecinueve de Septiembre, si, ese día es hoy, son las 6:50 exactamente.
Me dispongo a incorporarme, mi primer día de curso había llegado, estaba cansada y nerviosa.
Habían pasado menos de veinticuatro horas desde que baje de aquel avión y tenía el famoso`` jet lag´´, mientras me preparaba para ir a clases pensaba en lo rápido que pasa el tiempo y lo mucho que me gustaría volver a ver a mis seres queridos de los cuales me despedí con aflicción.
A la vez también reflexionaba las palabras de aliento de mi abuela para este nuevo curso...En ese momento volví a mi realidad, mi cuerpo se lleno de nervios al recordar que era mi primer día de clase en un colegio en el que era nueva, y que para mi mala suerte llegaba tarde.
Cuando iba de camino al metro me encontré con una conocida que es alumna del Salesianos, me contó su experiencia sobre su primer año de Bachillerato y la verdad es que me alegra mucho de haber coincidido con ella porque por un momento ya no estaba tan nerviosa.
Al subir las escaleras del edificio de Bachillerato, mi corazón latía a mil por hora, estaba perdida entre tantas clases y tantos pasillos, no sabía a que clase entrar,ni a quién pedir ayuda...
Por fin me decidí a preguntar,y resultó que a la persona que se lo pregunté era la directora, ella me indicó a que clase iba.Entre en clase con mucho desconcierto y miedo, sentía que todos me miraban raro, y cuando me disponía a sentarme en un sitio, una chica se acercó a mi y me dijo que me pusiera con ella...Y me dije bueno al menos no voy a estar sola...
Sobra decir que soy una persona bastante tímida y eso no me ayuda mucho.Pero a pesar de eso, creo que estoy conociendo a grandes personas que desde el primer día me han tratado muy bien y la verdad eso hace que todo sea más llevadero.
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