jueves, 25 de octubre de 2018

MI INICIO DE CURSO

MI INICIO EN BACHILLERATO



    Amaneció un día raro, un día como el día de la presentación donde no conocía a nadie, este día me recordaba cuando empezamos en la ESO, notaba esa sensación de no conocer a nadie, puesto que había mucha gente nueva, esa sensación que donde mires a donde mires no reconocía a nadie, pero allí, al final, debajo de los soportales donde siempre me juntaba con ellos, donde no se los veía casi, estaban ellos, sí, mis amigos, esos amigos con los que he podido disfrutar cuatro años con ellos, y esos amigos con los que jugaba en el patio del colegio al fútbol en el recreo.

     Una vez que estaba con ellos, todo era diferente, me notaba ya en ese ambiente de risas y de hacernos la primera broma del curso, que no iba a ser la única.

     Ya estábamos todos impacientes por pasar al salón de actos, ese salón con el pasillo tan largo que no tiene fin, pero que tiene muchos recuerdos.

     Llegó la hora de la presentación, la presentación de los nuevos profesores sin saber quiénes iban a ser y con el miedo del primer día.

    La presentación se me hizo muy corta, y llegó la hora de tener que subir a clase, pero antes había que mirar las listas, con la sensación agridulce de si te iba a tocar con tus amigos o te iba a tocar con gente nueva.

    Mientras subíamos las escaleras, (escaleras que costaban subir más que las de la ESO) íbamos recordando los momentos cuando subíamos en la ESO y no podíamos parar de reírnos.

    Una vez en clase parecía todo muy raro, porque conocía a muy poca gente, que seguramente al final de bachillerato terminaremos siendo muy buenos amigos, pero con las ganas e ilusión de poder conocer a gente nueva y empezar una nueva etapa en mi vida, con grandes sueños e ilusiones.

    Una vez que ya habíamos acabado, nos estuvimos esperando todos los amigos para contarnos la experiencia de nuestro primer día, primer día que iba a ser el más relajado, porque lo que sí sabíamos de sobra es que bachillerato no iba a ser igual de fácil que la ESO, con lo que nos teníamos que poner las pilas desde el momento que pisaramos allí, es decir, desde el minuto “0”.

    Cuándo llegué a casa me puse a hablar con mis amigos, de que tal los profesores que les había tocado y que tal los nuevos compañeros que tenían, y todos coincidíamos, que había mucha gente nueva, que poco a poco tendríamos que ir conociendo para poder hacernos amigos de ellos y poder pasar los días más amenos y disfrutar mucho de los recreos con ellos.

   Ese fue mi primer día de bachillerato, un día relajado como he dicho antes, pero a partir de aquí empieza lo duro, el esfuerzo, el sacrificio, las horas de estudio y trabajo, para que al final pueda conseguir mi sueño.

Alejandro Sarró 1ºB
    

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